Un día de estos, estando en una presa en la circunvalación por los Hatillos, vi como un perrillo (callejero por el aspecto, deduje) caminaba feliciano por la acera, y como lo más normal de este mundo subió las gradas del puente peatonal, cruzó (no sin antes apreciar la vista de salados que estabamos atrapados en el embotellamiento desde las alturas) y bajó, sencillamente para seguir su camino al otro lado de la autopista.... estuvo para anuncio televisivo.
Más tarde, ese día vi un anuncio donde se promocionaba un modelo de reloj de pulsera de Cartier con incrustaciones llamado "La doña", en minúscula por lo que deduje que no se trataba de ningún ... y en mi camino, me crucé con cinco personas a las cuales les faltaba o un brazo o una pierna, inmediatamente di gracias para mis adentros por ser sano y completito, pero también me ofusqué porque necesité ver esos casos para acordarme de dar gracias.
14 de enero de 2008
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